PALABRAS DE CLAUSURA DEL IX SEMINARIO INTERNACIONAL JUSTICIA CONSTITUCIONAL Y ESTADO DE DERECHO (Dr. Walter Raña Arana, Magistrado del Tribunal Constitucional)

Cuando iniciamos el trabajo de preparación de este  encuentro internacional de juristas, lo hicimos con la idea de reunir a destacados profesionales que compartan experiencias con nosotros, que  trasmitan sus ponencias a un auditorio ávido de participar e intervenir activamente para profundizar sus conocimientos en  los diferentes temas a tratar, más aún en el momento histórico que vive nuestro país, en el que estamos en ciernes de una Asamblea Constituyente que tiene la delicada misión de cambiar la Ley Fundamental de la patria. Debemos expresar con plena satisfacción, que hemos llegado más allá de nuestras expectativas, dado que hemos alcanzado el éxito deseado, por cuanto hemos tenido el privilegio de contar con  los más calificados expositores,  y  con  un selecto público que, más allá de  limitarse a escuchar las  interesantes ponencias presentadas, han propiciado mayores aportes con sus atinadas intervenciones e inquietudes.
Tengo la certeza que trasmito el deseo de todos los asistentes de hacer público nuestro sincero agradecimiento a todos los brillantes ponentes que nos han acompañado en estas tres jornadas, quienes han dejado sus diversas ocupaciones y han venido a deleitarnos con sus disertaciones, las cuales –podemos estar seguros-  han contribuido para afianzar los conocimientos de los presentes sobre las  temáticas que hemos abordado y servirán de mucho para   comprender mejor los cambios que pueden producirse en Bolivia.
Nos ha tocado vivir en un momento particularmente importante de la historia del país, nos ha tocado vivir un momento de transición y de cambio y eso ha marcado nuestro desafío ante la historia. El ser capaces de encaminar adecuada e inteligentemente ese proceso de cambio para construir una sociedad boliviana mejor, más justa, más equitativa con menos exclusión.
Parte de ese desafío, que las circunstancias y la acción popular generaron a partir de octubre del 2003, la definición de un nuevo pacto social que determine como encarará Bolivia su desarrollo en el siglo XXI, con qué mentalidad, en qué dirección, y cuáles serán los retos que debe afrontar.
Constituye un reto para Bolivia implementar la Asamblea Constituyente porque nuestro país está pasando por un momento histórico y encarar un cambio en sus estructuras básicas que deberá estar sustentada en una nueva Constitución Política del Estado, es un trabajo de  todo  el pueblo boliviano, que será el artífice en este desafío, por ser una nueva experiencia que servirá para forjar un mejor futuro económico, social, jurídico, administrativo, político, etc., para la sociedad boliviana en su conjunto. Es necesario que un país no se eternice con su Constitución, si no que ésta debe cambiar conforme la sociedad cambia y avanza, y los cambios los debe hacer a través de una Asamblea Constituyente, que reciba el mandato del Soberano, es decir, del  pueblo, conforme se ha venido desarrollando a lo largo de las Conferencias que nos han brindado tan brillantes expositores en el Seminario que finaliza hoy.
El Pacto Social más importante de las y los bolivianos es la Asamblea Constituyente porque es la definición de una nueva Constitución. El nuevo pacto social hace a la democracia, a cómo concebimos nuestro manejo de los recursos naturales, hace al tema de la tierra, hace a esa cuestión fundamental que el país está debatiendo que es si queremos seguir siendo una República unitaria o si se pueden encontrar caminos hacia las autonomías o a la profundización de la descentralización u otras formas que el pueblo pueda adoptar para regular nuestra vida en sociedad. Es decir, cómo nos concebimos conviviendo entre regiones, entre ciudadanos y ciudadanas, en función de los recursos que tenemos y cuál es nuestro modelo democrático.
En general, se puede decir que la Constitución Política del Estado o también llamada Ley Fundamental de la República es el conjunto de normas o preceptos en el cual:
1.- Se establece el tipo de organización política del Estado, la división de los poderes, el alcance de sus potestades, sus atribuciones y su funcionamiento.
2.- Se reconoce y garantiza, a través de principios y normas jurídicas los derechos y las libertades de las personas, las obligaciones de los ciudadanos con el Estado y la forma como se relacionan con este.
3.- Se determina cómo se eligen las autoridades y representantes y como se relaciona la sociedad con ellos.
4.- Se establece el régimen económico y social y otras normas necesarias para la convivencia pacífica y democrática.
En  suma, la Constitución Política del Estado expresa el grado de acuerdo político de la sociedad o el pacto a través del cual sus miembros aceptan las mismas normas de convivencia, lo que también se denomina el contrato social y estamos todos obligados a cumplirla y hacerla cumplir.
Al respecto, este desafío implica tres conceptos: Poder Constituyente, Proceso Constituyente y Asamblea Constituyente.
El Poder Constituyente es el poder del pueblo soberano para decidir cómo debe organizarse y funcionar un país. Es opuesto y contradictorio al Poder Constituido, que expresa la forma como se ha organizado y conducido un país hasta el proceso constituyente que pretende cambiarlo.
El proceso constituyente es el proceso político y social que permite la expresión del poder constituyente. Se expresa a través de la participación del pueblo en la definición de las reglas de juego que regirán al nuevo país, abriendo cauces para la participación de la sociedad en la discusión de los grandes temas que debe abordar la Asamblea Constituyente. Es un mecanismo que debe permitir que el pueblo se reencuentre consigo mismo, para que el proceso de reconstrucción o refundación del país permita la reconstrucción del propio pueblo.
El pueblo no puede ejercer por sí mismo el poder constituyente. Esta tarea es obra de la inteligencia y de la voluntad y su producción requiere la acción del entendimiento manifestada en varias operaciones sucesivas tales como la redacción de un proyecto, su estudio y discusión, y finamente su aprobación. Estas operaciones no son susceptibles de realizarse por el mismo pueblo directamente. Por esta razón el ejercicio del poder constituyente se delega en un cuerpo integrado por representantes del pueblo que se denomina Asamblea Constituyente, que es el órgano al cual se le confía o entrega el ejercicio del poder constituyente.
Resulta imprescindible remarcar que la instauración de una Asamblea Constituyente  traerá  un conjunto de beneficios, tales como  comenzar  a transformar la mentalidad entre el pueblo boliviano sobre la  metodología, los instrumentos y los criterios como vía de transformación y solución a los problemas políticos-institucionales. De igual manera una Asamblea Constituyente permitiría la participación ciudadana, y marcará precedentes para que en el  futuro se planteen  los problemas y estos puedan ser  escuchados, en una forma más accesible al electorado. Esperamos tener un Estado más actualizado con respecto a las tendencias internacionales, en su concepción de solidario y no de propietario.  Igualmente, se espera  un avance en materia de garantía y protección de los derechos fundamentales de la persona, los cuales serán siempre amenazados y  violentados  utilizándose medios acordes a la evolución tecnológica, debiendo en consecuencia estar salvaguardados en nuestra Constitución.
Todos estos temas han sido magistralmente expuestos por los Disertantes que han llegado a La Paz y que nos han brindado sus conocimientos y experiencia, por lo que deseo agradecer al Dr. Emilio José Pajares que, con un envidiable dominio de la temática, ha compartido con nosotros la experiencia española en  cuando a procesos constituyentes y nos ha ilustrado sobre el régimen de autonomías que tiene en ese hermano país.
Asimismo, nuestro agradecimiento al Dr. Domingo García Belaúnde, quien nos ha honrado con su presencia en este Seminario, y nos ha deleitado con su magistral exposición sobre los orígenes, desarrollo y modalidades del poder constituyente, y ha absuelto nuestras inquietudes sobre el proceso constituyente, un tema que, como tantos en Derecho Constitucional, son de su pleno dominio.
Igualmente, hemos tenido el privilegio de contar entre los expositores, al Dr. Willman Durán Ribera, ex Presidente del tribunal constitucional que, con la maestría que siempre hemos conocido en él, ha abarcado lo relativo a la naturaleza y alcance normativo de la constituyente en Bolivia, con los matices que este proceso tiene y tendrá en Bolivia. Gracias Dr. Durán por haber venido  a compartir con nosotros sus profundos conocimientos.
Desde la República hermana de Colombia hemos tenido a dos eminentes profesionales. El Dr. Diego López, que con  total destreza nos ha colocado en  los diversos países que han  encarado procesos constituyentes, haciendo una comparación  con lo que acontece en Bolivia, lo oque nos resulta de mucho beneficio para entender el contexto internacional en esta temática tan importante para la vida y desarrollo de los pueblos.  Damos las gracias a nuestro querido amigo Diego López.
Agradecemos al exponente Dr. Henrik López Sterup, también de Colombia, que ha expuesto brillantemente la jurisprudencia colombiana en relación al proceso constituyente en su país, y nos ha  descrito situaciones  que se produjeron y la forma en que la justicia constitucional se pronunció al respecto.
Gracias al Dr. Bernardo Wayar que ha enfocado el proceso que está llevando adelante nuestro país desde un aspecto importantísimo como es el régimen de  gobierno,  que sin duda servirá de reflexión para todos quienes hemos tenido la suerte de escucharlo.
Asimismo, nuestro franco agradecimiento al Dr. José Antonio Rivera Santivañez, que con el dominio y autoridad que siempre ha demostrado  sobre el tema constitucional, ha planteado aspectos de enorme relevancia que deben ser considerados en la Asamblea Constituyente, tales como contemplar en la nueva Constitución, la independencia del Tribunal Constitucional, el incremento del número de Magistrados, la potestad de  seleccionar  las acciones de amparo que conocerá –pues dicho recurso representa el mayor porcentaje  de acciones conocidas por el Tribunal- la reformulación del sistema de control de legalidad, y otros temas que tendrán que mover a la reflexión a bolivianos y bolivianas, y sobre todo a quienes nos representen en  ese espacio  de diálogo nacional que será la Asamblea Constituyente.
Quiero agradecer al Dr. Jaime Cárdenas que, con su alta capacidad profesional y absoluta destreza en el tema, nos introdujo al campo del derecho a la  autodeterminación de los pueblos indígenas, estableciendo las razones jurídicas y sociológicas por las que es menester respetar los derechos colectivos, máxime si hoy en día los pueblos indígenas han retomado el papel protagónico que deben tener en la adopción de decisiones que hacen a la  vida y al desarrollo de los Estados.
Agradecemos a la Dra. Susanna Mancini, venida desde Italia, quien de una manera tan amena y didáctica ha  expuesto la situación del Estado autonómico italiano y las reformas federales.
Un tema de esencial importancia y que  tiene que estar presente en todos los debates que realice la Asamblea Constituyente, es el tema de equidad de género.  La Dra. Julieta Montaño Salvatierra, con sus profundos conocimientos y vasta experiencia, ha presentado a este auditorio los motivos históricos, jurídicos y sociales por los que en la Constitución debe contemplarse la igualdad de género, más aún en el siglo XXI, cuando ya no es posible concebir ningún avance en el que no esté inserta la equidad. Gracias Dra. Montaño por su incomparable participación.
Tengo el honor de ser, en esta especial ocasión, el portavoz de los Magistrados del Tribunal Constitucional para  dar las gracias  al Presidente y Directores del Ilustre  Colegio de Abogados de La Paz por haber tenido la gentileza de  acogernos en su edificio y ser co auspiciadores de este evento.
A la Embajada y Cooperación española, en especial, por su apoyo incondicional.
Gracias también al auditorio, a las autoridades judiciales, a los colegas abogados y abogadas y a los estudiantes, que  con el interés demostrado, con su activa participación y los aplausos que brindaron a  nuestros expositores, fueron los protagonistas de este evento, que ha logrado su culminación con gran éxito, lo cual sin duda alguna significa un aliciente  para que el Tribunal Constitucional continúe con su labor de  expandir la justicia constitucional, con el firme objetivo de lograr un país en el que toda persona conozca sus  deberes y sus derechos y los haga respetar,  así como  se alcance una conciencia de constitucionalidad en todos los bolivianos y bolivianas sin exclusión.
Con estas palabras doy por clausurado el IX Seminario Internacional  de Justicia Constitucional y Estado de Derecho,  referido a Asamblea Constituyente y Procesos Autonómicos.

La Paz, 9 de junio de 2006

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